Travesía a la Sierra de la Culata

 

Texto: Oscar Shariff Hernández

 

Fotos: Isabel Azpurba

 

La Sierra de la Culata es uno de los destinos menos conocidos

de los Andes Venezolanos. En esta reseña, Oscar Hernandez nos relata su travesía entre picos frailejones y lagunas para entusiasmarnos a recorrer los secretos del páramo.

 

Para los que disfrutamos aventurar nuevos caminos y admirar los paisajes más increíbles que ofrece Venezuela, explorar la Sierra de la Culata -o Páramo de la Culata- es una de las experiencias más gratificantes que cualquier montañista, escalador o aventurero pueda conseguir dentro de los Andes Venezolanos. Te da la oportunidad de hacer tu propio programa dependiendo de los días que tengas disponibles y la capacidad de ascender a varias de las montañas de mayor altura dentro de nuestros Parques Nacionales.

 

Este paseo comienza en El Páramo de la Culata a 2.950 m.s.n.m, una travesía que te lleva entre ríos y montañas hasta llegar al Valle de los Duendes, el lugar perfecto para montar el primer campamento y uno de los lugares más mágicos para pasar una o varias noches de camping entre bosques cascadas y quebradas.

 

El segundo trayecto te lleva a la Laguna Barro Negro donde te reciben los hermosos frailejones de más de 3 metros de altura en el campamento base para ascender el Pan de Azúcar (2.640 m.s.n.m), la segunda montaña más alta de la Culata y con una vista increíble de la Sierra Nevada al sur. Dicen que en días despejados se puede observar el Lago de Maracaibo al norte.

 

Originalmente esta montaña tenía uno de los glaciares más importantes del país y todavía, con suerte y en el invierno, se puede ascender y apreciar Pan de Azúcar completamente nevado. Su descenso es muy rápido y divertido ya que la formación es de arenilla proveniente de la deformación de antiguas piedras y su desaparecido glaciar.

 

La tercera etapa del trayecto invita a un mundo de valles, lagunas y una flora donde los frailejones abundan. La orientación y ubicación serán esenciales para concluir el paseo. En el camino verán picos como Tambor Campanario, Piedras Blancas, Mucuchíes y Piedra de Escuque, cuyas altitudes llegan hasta los 4.737 m y se encuentran muy cerca unos de otros. Pueden acampar alrededor de cualquiera de las lagunas ya que son buenos puntos céntricos para pasar la noche y seguir temprano al día siguiente. Esta última etapa es una bella caminata en otras dimensiones que te hace sentir en la superficie lunar hasta llegar al último campamento llamado La Toma. Al día siguiente la salida a las aguas termales de la Musuy (3500m.s.n.m.), el pueblo de Mucuchíes u otro de los pueblos de la Carretera Trasandina, será parte de tu decisión y a pocas horas de caminata.

 



 

Datos útiles

 

  • Los caminos, en su mayoría, están marcados por baqueanos de la zona, pero nunca está de más contar con un guía especializado, ya que la desorientación y la neblina pueden desubicar hasta al más experimentado.

  • Para este paseo es importante contar con los equipos esenciales de outdoor camping y vestimenta para las bajas temperaturas y posibles lluvias, ya que en las noches el frío y los vientos con neblina suelen ser comunes.

  • La alimentación debe estar bien planificada y balanceada por el peso que se va a cargar, como igualmente equilibrada para que el estómago no se afecte por la altura.

  • Dependiendo de los ascensos que gusten hay picos más técnicos que otros, pero para los esenciales como el Pan de Azúcar el único requisito es las ganas de gritar ¡CUMBRE!

  • Cerrar el último día de viaje en una de las muchas posadas sobre la Carretera Transandina siempre te permitirá recargar las pilas después de una larga travesía de manera gratificante y a similares niveles climáticos. No dejes de pedir una Pisca Andina plato tradicional de los Andes Venezolanos.