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Remar con Biotrek para descubrir la emoción de los grandes espacios.

Textos y fotos: Arianna Arteaga Quintero

 


El río Caura nace en las profundidades del Sarisariñama (Amazonas) y se explaya por el Estado Bolívar para fundirse con el Caroní al final de su travesía. Es el tercer río más caudaloso de Venezuela, tierra de yekuanas y escenario ideal para remar por horas y acampar cada día en una playa distinta.


Existen varias maneras de disfrutar el Caura, muchos van a pescar, otros tantos a visitar el Salto Pará, y hay los que se quedan instalados en un campamento a disfrutar del paisaje. Pero les digo una cosa, la experiencia de trashumar de un lado al otro del Caura, acampando en playas que estuvieron bajo el agua por meses, cargando con lo estrictamente necesario en los compartimientos del kayak, y bañándose en cuanta poza te pida el alma; deja un sabor de aventura nómada, que en otras ocasiones jamás encontraremos.

Cómo llegar al Caura

La salida se hace del puerto de Trincheras, muy cerca del poblado de Maripa a 600Km. de Caracas. Son más de 9 horas de carretera. Cuando estén cerca comenzarán a ver enormes formaciones de roca, que serán parte del paisaje más adelante, cuando comiencen a remontar el Caura.

Remontar es lo primero

De una excursión de cinco días, cuatro estarán remontando el Caura. Eso quiere decir que van contra la corriente, así mismo, ese ente imperceptible que a simple vista parece inmóvil, se desliza a 4Km. por hora río abajo. Eso significa que cada vez que dejen de remar, el río los devuelve. Pero no se preocupen que no es para tanto, hay algunas torrenteras a las que hay que meterle el pecho con ímpetu para atravesarlas, pero en términos generales, todo transcurre con cierta calma y la contemplación es posible y apacible.

La travesía de estos primeros días la hacemos en los brazos del río, no en el canal principal. Ello hace que el paisaje sea más exótico, pues abundan las grandes formaciones de rocas, los árboles tercos que crecen sobre ellas, y playas de arena fina que se forman en el verano. Pasan pocas lanchas a motor, abundan la paz y el escandaloso silencio de la selva.

Un tour libre

Parece una contradicción unir estas dos palabras, personalmente evito los tours porque siento que la libertad de decisión es un concepto que no manejan. Hay que llegar a un lugar, dormir en otro, comer a una hora y ver todo en unos horarios tan rígidos, que acabas con la sensación de estar confinado a una tarea. Aramis ha logrado que este paseo sea diferente. La decisión de en dónde dormir se toma a diario, cuando se acerca el final de la tarde y aparece una playa solitaria. Cuánto recorrer, lo decide el ritmo del grupo y el transcurrir del sol. Dónde poner la carpa, se propone, pero no es una exigencia. Nadie está apurado, porque no hay una meta, el recorrido lo es todo. Durante el día, nos dejan comer chucherías sin afán en cualquier lugar que dispongamos para bañarse, hablar trivialidades y seguir remando luego. La única imposición logística es la comida, pero está tan bien pensada y el hambre tras la jornada de ejercicio es tan fregada, que lo amamos por servirnos un plato caliente en las mañanas y noches. También es importante que el grupo reme junto por cuestiones de seguridad, pero mientras los que adelantaron esperan a los que se quedaron atrás, la ocasión siempre es buena para lanzarse al agua, hidratarse y reponer el protector solar. Para mi espíritu que exaspera con los horarios, es la más absoluta felicidad.

Río abajo

Ya el quinto día, tras haber recorrido playas, pozas, piedras, torrenteras, comunidades indígenas y campamentos. Tras tener las pupilas llenas de naturaleza, haberse encontrado con toninas, dormir escuchando los monos araguatos, despertar con los pajaritos. Cuando ya la piel está tostada y sólo entiende el agua de río, cuando ya te acostumbraste a estar mojado todo el día, a que lo único que necesitas para trasladarte son tus brazos, a que cuando la lluvia cae da igual porque estás siempre en el agua; entonces llega la hora de regresarse. Ahora sí vamos por el caño principal, ancho, plácido y complaciente con los cansancios nos empuja suavemente río abajo con prácticamente ningún esfuerzo de nuestra parte. Ya el grupo está compenetrado y remamos juntos, no por seguridad, sino porque lo disfrutamos. La llegada al punto de partida se hace en un momentito. Es ahí cuando me doy cuenta de que no recorrimos casi nada en distancia, pero fueron kilómetros enteros de disfrute, amaneceres brillantes y puestas de sol coloridas, nuevos amigos y una sensación de libertad tan clavada en el pecho, que pasarán muchas lunas citadinas antes de que logre borrarse.

Datos vitales

BIOTREK

TELÉFONOS: (0212) 3476475 y (0416)7238271

EMAIL: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

WEB: www.biotrek.com.ve

Es una organización dedicada al ecoturismo que promueve una ética ambiental positiva. Su especialización son las excursiones en kayak de travesía y las hay de diferentes niveles de dificultad según el sitio y el grupo. Los grupos son pequeños ya que esto garantiza flexibilidad de trabajo para los guías, comodidad para los clientes y mayor seguridad para todos. Los costos del paseo incluyen el alquiler del kayak y todos los equipos, transporte, guías, comidas y bebidas. Para más información pueden visitar la página web. Navegan por los ríos, mares y lagunas de todo el país, tienen bastantes rutas y están abiertos a explorar las que se nos puedan ocurrir.

Requisito único para participar: haber participado en cualquiera de las actividades de Biotrek al menos una vez, pues es necesario que ellos conozcan las habilidades de cada participante.

Qué llevar

Lleven poquísima ropa. Recomiendo una muda de navegar que siempre tendrá traje de baño abajo y permanecerá mojada sin remedio, y otra para dormir sequito. No hace falta más nada.

Los zapatos de huequitos que se secan rápido son los ideales.

Una gorra jamás estará de más.

El protector solar es indispensable.

Una colchonetita o aislante y algo para arroparse en las noches.
 
Utensilios de cuidado personal.

De todo lo demás se encarga Biotrek.
 
Personaje

Aramis Mateo

Aramis es alguien a quien aprecio mucho y admiro más. Pasó buena parte de su vida trabajando para las compañías de seguros hasta que un día se obstinó, mandó todo a la porra y decidió sobrervivir haciendo lo que le gusta. Eso es, navegar y ser libre. Así nace Biotrek, una empresa divinamente bien montada con sus propias uñas, que le ha permitido ser feliz y hacer felices a otros. Aramis es un tipo responsable, totalmente buena nota y siempre los hará sentir en buenas manos. Es el jefe de cada expedición y se suele ocupar de la cocina. Me impresionó el empeño que le pone a esto, olvídense del típico menú de campamento, Aramis se faja, y gracias a ese espíritu de no conformidad tiene lo que es Biotrek hoy en día.